Palabra Del Aliento Para Bendecirte Hoy

Palabras de Aliento

 

Hacer de cada día un nuevo comienzo”

Por Claudio Freidzon

Para poder esperar todo lo que Dios nos prometió, lo que debemos tomar en cuenta es “hacer de cada día, un nuevo comienzo”

2 Reyes 6:1-7: "cuando llegaron al Jordán empezaron a cortar árboles. De pronto, al cortar un tronco, a uno de los profetas se le zafó el hacha y se le cayó al río. —¡Ay, maestro! —gritó—. ¡Esa hacha no era mía! —¿Dónde cayó? —preguntó el hombre de Dios. Cuando se le indicó el lugar, Eliseo cortó un palo y, echándolo allí, hizo que el hacha saliera a flote".

Dice la Biblia, que este joven estaba en un seminario de profetas, donde ellos iban a prepararse. Y cuando fueron hacia al río Jordán para cortar madera, un muchacho comenzó a hachar los árboles y mientras lo hacía, el hierro se le cayó al agua, quedándose solo con el mango. Aquello que extravió, era en realidad lo que hacía efectiva su tarea (El hierro). Y comenzó a gritar: -¡Hay señor mío, era prestada, y mientras estaba trabajando la perdí!
Todo lo que tenemos no es nuestro, sino de Dios. Por alguna razón, este joven mientras estaba trabajando se le estropeó la herramienta y gritó: ¡No puedo, no puedo! Entonces vino Eliseo y le preguntó: -¿Dónde cayó?- Y él le mostró el lugar. Eliseo cortó un palo y arrojándolo al agua, hizo flotar el hierro y le dijo: -Tómalo.- Y él extendió la mano y lo tomó.

La restauración, la restitución están relacionadas directamente con cosas que perdimos, cosas que Dios nos confió. Hay personas que antes oraban, estaban en medio del fuego (Espiritual), estaban comprometidos con la obra de Dios, estaban bien, entusiasmados; pero por alguna razón, en algún momento perdieron la comunión con Dios y el fuego. Esa pasión y seguridad de vivir en las fuerzas del Señor y no en las propias. Jesús te quiere restituir todo lo que se cayó en tu vida.
¿Cuánto hace que perdiste la comunión? Y ¿Cuándo fue la primera vez que notaste que ya no eras la misma persona, espiritualmente hablando? ¿Qué empezaste a tener en tu corazón? ¿Amargura, temores y dudas? ¿Comenzaste a mirar lo que no tenías que mirar, a decir cosas que no tenías que decir, a criticar y a juzgar a los demás?

Hoy es tiempo para que le digamos al Señor: No se que me llevó a esta situación o en que momento fue, pero lo que si sé, es que necesito volverme a ti ¡Necesito el fuego del ESPÍRITU SANTO para poder hacer tu obra de una manera efectiva! Porque la Biblia dice: ¡No es con ejército ni con fuerza, sino con el ESPÍRITU SANTO de Dios!

El ESPÍRITU SANTO es quien hace efectiva nuestra tarea. Es el poder de Dios, no son nuestras palabras. Hay tanta gente que tiene palabras. Pero un mensaje ungido, un corazón quebrantado, una vida consagrada a Dios, cuando se predica y se ministra, puede hacer mucho más que mil palabras.

Estaremos viendo algunas claves sobre la restitución y restauración a lo largo de las próximas lecciones. Hoy comenzaremos con la primera.
“Hacer de cada día, un nuevo comienzo”

Leamos en Lamentaciones 3:22-24.

“Nunca decayeron sus misericordias”, El renueva sus misericordias sobre nuestras vidas, todas las mañanas.

Para poder esperar todo lo que Dios nos prometió, lo que debemos tomar en cuenta “hacer de cada día, un nuevo comienzo”
Dejando de lado el pasado, la derrota, los temores del ayer. Declarando cada día y con toda nuestra convicción: ¡Dios cumplirá su propósito en nosotros!

Cada día debemos hacer tres cosas:
Nº1- Perdonar al que nos hirió.
Nº2- Pedir misericordia por nuestros errores.
Nº3- Declarar que nuestros fracasos quedaron en el ayer.

-También hay tres cosas que nos hacen daño cada día:
El odio, las heridas y el rencor.
-Por eso, es tan importante como primer paso el perdonar a los que nos hirieron.
Tal vez, estamos con odio, rencores, acumulando desde hace ya muchos años atrás. Bronca contra aquel que nos abandonó, que nos lastimó y nos rechazó en algún momento de nuestra vida. Puede ser un jefe, un amor, un amigo o un familiar. Pero si no resolvemos estos problemas, vamos a quedarnos con el hierro debajo del agua. Perderemos nuestra efectividad cristiana.
Es muy difícil perdonar. Y aún más difícil es olvidar. Pero el Apóstol Pablo dice en Filipenses 3:13(Leer)
“Olvidando lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante”
El podría haber estado amargado con gente que lo torturó, que lo defraudó, o con sus amigos que lo abandonaron. También con los que lo encarcelaron y lo insultaron. Pero dice la escritura, siendo el ya un anciano y terminando su carrera, declaró: “Ciertamente yo olvido lo que queda atrás”.
¡El recordar nos amarra al dolor del pasado y el olvidar nos da la posibilidad de extendernos hacia delante, lo nuevo que Dios tiene para nosotros!
-El segundo punto importante es cada día pedir misericordia a Dios por nuestros errores.
Muchas veces, nos sentimos culpables y pensamos: “Hoy no ore, no leí la Biblia, no diezmé, no cumplí con los mandamientos”. Y viene el diablo y nos llena de acusaciones, diciéndonos: -“Eso es porque no servís, nunca lo vas a lograr”-. Pero debemos declarar cada día una nueva oportunidad de parte de Dios para nuestras vidas. Y si no lo hicimos ayer, lo vamos a hacer hoy. ¡No permitamos que nuestro pasado detenga nuestro futuro!
El Señor nos da una nueva oportunidad cada día, para lograr alcanzar lo que no era inalcanzable.
¡El diablo vino para condenarnos, pero el Señor es un Dios lleno de gracia que ha venido a restaurarnos!
El Señor nos dice: “Cada día, si te arrepentís voy a traer misericordia sobre tus errores, dándote una nueva oportunidad para que logres la victoria en mí”
-Lo tercero es comenzar a declarar que nuestros fracasos quedaron en el ayer.
Cuantas veces pensamos o decimos: “Si hubiese estudiado, si hubiese conseguido un mejor trabajo, o si mi familia fuera diferente; habría logrado muchas metas, todo seria tan distinto”.
Tenemos que reconocer que todo eso es parte de nuestro pasado y dejar de darle tanto lugar. Porque el mirar a nuestros fracasos pasados, nos aleja del propósito y del plan de Dios para nuestra vida.
Este es el tiempo de restitución para nosotros.

Conclusión:
Debes cada día perdonar a los que te hirieron, pedir misericordia a Dios por tus errores y comenzar a declarar que tus fracasos quedaron en el ayer. ¡Porque el Señor quiere restituirte todo lo que habías perdido!

+ Prédicas Escritas | Claudio Freidzon